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¡Un puente hacia el éxito!

¿Qué tiene que ver el Comercio con el Coaching?

Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgaste viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición.

Steve Jobs.

El Coaching es un método que ayuda a las personas a conseguir lo que quieren, profundizando en su conocimiento, aumentando su rendimiento y, por tanto, mejorando su calidad de vida.

Como vimos en la clase introductoria, uno de los vértices para tener una tienda de éxito es tu espíritu; tus valores, tus competencias, tus preferencias, tu personalidad… Constituyen un elemento de diferenciación y de identidad que debes aprovechar.

En esta clase quiero que entiendas cómo te ayuda el Coaching a definir estos aspectos y que, tú mism@, puedas llevar a cabo un proceso de Coaching completo.

Una buena forma de entender el Coaching es la metáfora del puente.

Imaginemos que el Coaching es como la construcción de un puente que pasa por las siguientes fases:

Situación Inicial: El lugar dónde empieza el puente es tu punto de partida, tu situación actual.

Situación final: La situación que deseas conseguir es el final del puente, a dónde te gustaría llegar, cómo te gustaría sentirte y qué te gustaría conseguir.

El camino para llegar de una situación a otra: Para llegar de un lugar a otro hay que construir un camino.

Puedes hacerlo guiado o  en solitario.

¿Cómo se construye este puente? Pues descubriendo y potenciando tus capacidades, identificando y superando obstáculos y generando habilidades y actitudes que te ayuden a desarrollarlo.

Para empezar este proceso es preciso un estado de ánimo determinado, un estado de curiosidad, de búsqueda permanente de todo aquello que nos hace crecer y mejorar.

Si estás aquí es porque quieres saber más de un un tema que te interesa, pero tal vez no estés muy convencid@ de esta parte “espiritual” del proceso.

Si es así, quiero que conozcas su importancia…

He observado muchas situaciones en pequeños negocios que muestran claramente algunos de los problemas que impiden a las personas triunfar y sentirse realizadas en su trabajo y la solución pasa siempre por uno mismo; trabajar la actitud, las creencias, el autoconocimiento…

¿Cuántas cosas dejamos de hacer, aún sabiendo que pueden ayudarnos, por miedo, por no atreverse, porque en el fondo pensamos que no nos saldrá bien?

Trabajando la raíz de esas creencias que nos limitan, que frenan nuestro crecimiento personal, es posible superar numerosas dificultades en el negocio y obtener muy buenos resultados, no sólo a nivel profesional sino, por supuesto, personal.

Te invito a probarlo.

Piensa:

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¿Cuál es tu situación actual?

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¿Cuál sería tu situación ideal?

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¿Qué te falta para llegar a ella?

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¿Qué plan de acción vas a implementar?

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¿De verdad quieres lograrlo?

Durante los recientes años de crisis muchos comerciantes comentaban lo mismo: La cosa está fatal , Ya lo he intentado todo, No sé que más reducir en mis costes…

Con el boom de Internet y la entrada de los grandes competidores en línea, la situación sigue siendo parecida para los pequeños negocios:  Cómo compito con los precios de Internet, Cómo me hago un hueco en un mercado tan saturado, Cómo convenzo a mis clientes de que no se vayan…

Tal vez estamos mirando en la dirección equivocada, miramos más fuera que dentro.

No es cierto que la crisis, los grandes jugadores online o los cambios de hábitos del consumidor, sean la madre de todos los males.

Siempre va a existir algún factor externo poco propicio para vender, siempre va a haber una nueva tecnología más avanzada, un nuevo modelo de negocio más competitivo o alguien mucho mayor o mejor que nosotros, que nos coma la tostada.

Pero quedarse quieto y reducir gastos o bajar los precios, no es la mejor solución.

Hay que adaptarse a los nuevos paradigmas y hacer, hacer, hacer… Hasta que funcione.

Para encontrar la energía y la motivación necesaria que nos permita cambiar, adaptarnos y probar cosas nuevas, es fundamental que te guste lo que haces, que tus acciones estén alineadas con tus valores y que te sientas satisfecho con tu trabajo.

Además, es importante desarrollar nuevas perspectivas que permitan acciones y posibilidades novedosas para conseguir los resultados buscados.

Los beneficios que se obtienen con este proceso son extraordinarios, porque te unen a tu negocio en una relación en la que ganáis los dos; tú, al centrarte en tus fortalezas te sientes motivado y realizado, y tu negocio se convierte en único, porque está basado en tus diferencias, en tu identidad.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

A. Einstein.

¿En qué consiste este proceso…?

La primera exigencia es ser consciente de uno mismo y de su entorno.

Se trata de percibir con claridad la información relevante, para poder determinar qué es lo importante.

En muchas ocasiones ponemos el foco en los grandes factores; la crisis, Internet, los cambios de hábitos del consumidor y dejamos de fijarnos en los pequeños detalles que suceden a diario en nuestro negocio, qué llevan tiempo sugiriéndome mis clientes, cuántos clientes fieles he perdido, cuántos he ganado, qué es lo que más demanda tiene… Y, sobre todo, por qué.

Lo siguiente es fomentar la responsabilidad, cuando aceptamos la responsabilidad sobre lo que pensamos y lo que hacemos, el compromiso y el rendimiento aumentan.

Cuando empezamos a poner nuestra atención y nuestra energía en las soluciones a nuestros retos, empezamos a movernos.

Entendemos que tenemos la capacidad de elegir y de decidir.

¿Por dónde empezar?

¿Recuerdas el puente…?

Para empezar es necesario saber quiénes somos, dónde estamos y a dónde queremos llegar.

Por supuesto, esto requiere reflexión, aprendizaje y constancia.

Muchas veces sentimos que algo no funciona, incluso somos capaces de definir con claridad lo que NO queremos, pero no profundizamos sobre lo que en realidad estamos buscando.

Nos resulta más fácil justificar ese malestar fijándonos en las circunstancias que no podemos cambiar, pero… ¿Qué pasa con lo que sí depende de nosotros?

Muchas insatisfacciones se producen porque ni siquiera tenemos claro qué queremos, cuáles son nuestras prioridades, nuestras pasiones, en qué somos realmente buenos.

Piensa, por ejemplo, en lo siguiente…¿Estás consiguiendo con tu negocio lo que imaginabas cuando empezaste?

Sabias que iba a ser duro, que requería esfuerzo y dedicación, pero… ¿Tienes tu objetivo claro en la mente y te diriges con paso firme hacia él, o la cosa ha ido derivando y ya no sabes muy bien dónde estás ni a dónde vas?

Lo mismo sucede si estás empezando… ¿Tienes clara tu meta?

Vamos a empezar a definir el foco o a retomarlo si se ha ido diluyendo en el camino.

Si tienes un sueño o un propósito, vamos a ponernos en marcha para conseguirlo y si no lo tienes y sientes que te falta algo… Vamos a encontrarlo.

Primer paso: Autoconocimiento

Se trata de un proceso reflexivo que te ayuda a conocerte mejor.

Puede parecer una chorrada pero créeme que en la mayoría de los casos no tenemos ninguna conciencia de nosotros mismos y eso nos impide conocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades para trabajar sobre ellas, así como saber qué es lo que realmente nos llena, nos hace trabajar en un estado de flujo, donde nos sentimos plenos.

Necesitamos conocer los valores que nos mueven, la visión que nos motiva, nuestros mayores talentos, nuestras preferencias, aquello que nos da energía y lo que nos la quita, cómo captamos mejor la información, cómo tomamos decisiones…

Se trata de poder potenciar las fortalezas y conocer las áreas de mejora.

Tus características; las buenas, las menos buenas, las neutras… Te hacen único y es necesario descubrirlas y tenerlas claras para reflejarlas en tu negocio, convertirlas en beneficios para tus clientes y construir una propuesta diferenciada y con valor.

Para ser más conscientes de nosotros mismos no sólo debemos recurrir a la reflexión personal, también podemos encontrar información muy valiosa en las personas que nos conocen.

Suele suceder que los demás no nos ven como nosotros creemos.

Podemos diferenciar cuatro áreas de conocimiento sobre nosotros mismos:

ÁREA PÚBLICA

Lo que yo conozco y los demás conocen

ÁREA OCULTA

Lo que yo conozco y los demás no

ÁREA CIEGA

Lo que los demás conocen y yo no

ÁREA DESCONOCIDA

Lo que ni los demás ni yo conocemos

Si quieres acercarte al conocimiento de ti mism@ y comprender cómo varía la percepción que tenemos de nosotros mismos y de los demás, puedes hacer un ejercicio con tu familia, amigos o compañeros.

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Fase 1: Escoge de las lista 6 características, tanto positivas como negativas, que consideres que son las que mejor te representan.

Después, pregunta a esas personas cuáles son las 6 características que ellos creen que mejor te definen.

  • Flexible
  • Audaz
  • Valiente
  • Tranquilo
  • Protector
  • Alegre
  • Indiferente
  • Temerario
  • Insensible
  • Caótico
  • Inmaduro
  • Frío
  • Tímido
  • Curioso
  • Listo
  • Espontáneo
  • Pesimista

  • Enérgico
  • Extrovertido
  • Amigable
  • Generoso
  • Feliz
  • Atento
  • Mezquino
  • Irrespetuoso
  • Aburrido
  • Tonto
  • Sobrio
  • Hostil
  • Ignorante
  • Impaciente
  • Simpático
  • Fisgón
  • Charlatán

  • Amable
  • Erudito
  • Lógico
  • Cariñoso
  • Maduro
  • Modesto
  • Inseguro
  • Irracional
  • Irresponsable
  • Dramático
  • Pasivo
  • Egoísta
  • Previsible
  • Presumido
  • Ingenuo
  • Distante
  • Desconfiado

  • Orgulloso
  • Tranquilo
  • Reflexivo
  • Relajado
  • Inquieto
  • Sensible
  • Violento
  • Débil
  • Vulgar
  • Cobarde
  • Prepotente
  • Mandón
  • Imprudente
  • Envidioso
  • Rencoroso
  • Terco

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Fase 2: Establece como “Públicas” las características que hayas identificado tú y al menos otra persona más; “Ciegas”, las que otros hayan señalado pero tú no; “Ocultas”, las que sólo has enunciado tú y el resto serán “Desconocidas”.

También puedes preguntarles, directamente, por tus virtudes y defectos, lo que más valoran de ti y lo que menos, qué te hace diferente, aunque no es un ejercicio fácil, puede aportarte mucha información.

Avanzamos hacia aspectos más concretos:

Tus Valores

Son los principios fundamentales que te hacen preferir, apreciar o elegir unos comportamientos y no otros, y además, constituyen una fuente de satisfacción y plenitud.

La lista orientativa puede ser:

  • Humor
  • Asociación
  • Servicio
  • Foco
  • Reconocimiento
  • Logro
  • Impulsar acción
  • Éxito
  • Aventura
  • Diversión
  • Notoriedad

  • Participación
  • Colaboración
  • Poder personal
  • Conexión
  • Compañerismo
  • Espiritualidad
  • Creatividad
  • Estética
  • Belleza
  • Asumir riesgos
  • Elegancia

  • Franqueza
  • Productividad
  • Contribución
  • Espíritu libre
  • Confianza
  • Armonía
  • Método
  • Honestidad
  • Precisión
  • Tradición
  • Crecimiento

  • Rendimiento
  • Comunidad
  • Libre elección
  • Justicia
  • Empoderamiento
  • Integridad
  • Independencia
  • Alegría
  • Autenticidad
  • Paz
  • Vitalidad

¿Cuáles son tus valores?

Si te resulta difícil contestar, prueba a hacerlo paso a paso:

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Fase 1: Piensa en tus referentes de la infancia y la adolescencia y también, en referentes actuales.

Pueden ser personajes de películas, literarios, profesores, familiares, amigos…

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Fase 2: Piensa en sus características.

¿Qué les hace relevantes para ti?

Y transforma esas características en valores, definiendo qué significa para ti ser justo, auténtico o libre.

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Fase 3: Elimina, uno por uno, los valores que tengan menos peso para ti, hasta quedarte con tres.

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Fase 4: Lee tu lista definitiva y observarás que en la medida en que esos valores estén presentes en tu vida (personal y profesional) sentirás mayor bienestar y que en la medida en que tus acciones se dirijan a ellos serás más feliz.

Tu Visión

Es el ideal al que tendemos, es lo que te inspira y te motiva para actuar aunque requiera mucho esfuerzo.

Hace que te apetezca pasar a la acción, aporta motivos.

Piensa en el futuro, por ejemplo en 5 años, si tu vida fuese perfecta ¿Cómo sería?

Tus Competencias

Es la forma en que utilizas todos tus recursos para resolver una tarea en un contexto determinado.

Integra tus conocimientos (saber), tus habilidades (saber hacer) y tus actitudes (querer hacer).

¿Cuáles son tus competencias?

Para definirlas, ten en cuenta tu formación y experiencia profesional, pero también tus aficiones y otros ámbitos de la vida social.

¿Qué competencias te vendría bien adquirir para gestionar mejor tu negocio?

Tus preferencias

Son las opciones que valoramos más, es lo que te gusta hacer, tus prioridades.

¿Qué te gusta hacer? ¿Cuándo? ¿Con quién?

Poner atención a tus preferencias te dará información sobre aspectos como tu forma de enfocar la atención, cómo obtienes tu energía, cómo tomas decisiones, tu personalidad, tu tipo de liderazgo, tu estilo de aprendizaje, el método que utilizas para resolver problemas, los ambientes preferidos de trabajo, tu comunicación, resolución de conflictos, cómo gestionas el estrés, tu temperamento, etc.

La Gestión Emocional

La inteligencia emocional agrupa el conjunto de habilidades psicológicas que permiten conocer nuestras propias emociones, entender las de los demás y utilizar esta información para guiar nuestra forma de pensar y de actuar.

Tendrás que reflexionar sobre una serie de características como, la capacidad de motivarte a ti mismo, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular los estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con tus facultades racionales y, por supuesto, la capacidad de empatizar y confiar en los demás.

No hay nada más innovador que ser uno mismo.

Prof. Pascual Montañés.

Ya has definido tus características principales, es muy importante potenciar lo que has definido como fortalezas, porque será donde puedes llegar a ser el mejor, trabajar tus debilidades supone mejora, pero nunca llegarás a destacar mejorando tus debilidades.

Sin embargo, tus fortalezas potenciadas y trasladadas a tu negocio te harán único y además, te sentirás muy a gusto.

Ahora, vamos a ver las cuatro etapas necesarias para construir tu puente, un camino que te llevará de dónde estás ahora a dónde quieres estar en un futuro próximo.

Ten en cuenta que la evolución vital natural te obligará a seguir este proceso de nuevo, siempre que lo necesites.

Las 4 fases para construir tu puente

Cuando lo deseo, rindo más que cuando es una obligación. El deseo es mío, el deber es de los demás. La motivación interna es una cuestión de elección.

1. DEFINICIÓN DE OBJETIVOS:

Hemos llegado a un momento muy importante, marcarnos un objetivo u objetivos.

Antes tenemos que distinguir entre dos tipos de objetivos para no confundirnos:

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Los objetivos asociados al fin, tienen que ver con la meta final, tienen una proyección a medio-largo plazo y pocas veces dependen únicamente de nosotros.

Sería, por ejemplo, “quiero convertirme en líder del mercado”, pero no podemos saber lo que hará la competencia.

Estos objetivos son nuestra inspiración.

N

Los objetivos ligados al rendimiento, estos sí que dependen de nosotros y además, permiten ir evaluando los progresos.

Están bajo nuestro control y te resultará fácil comprometerte con ellos.

Definen lo que hay que hacer, por ejemplo, “quiero aumentar las ventas de mi tienda un 20% en los próximos 12 meses”.

Sin embargo, requieren un proceso de reflexión para poder identificarlos.

Es importante entender que una cosa es tu sueño, “quiero vivir en un mundo mejor, viajar por todo el mundo, tener éxito, ser feliz…”

Otra cosa sería el objetivo final, “quiero tener un negocio que me proporcione los beneficios y el tiempo necesarios para tener el estilo de vida que deseo y además, con el que pueda generar empleo y contribuir a una sociedad más justa…”  

Y, por último, están los objetivos intermedios que te acercan a tus metas, “quiero aumentar las ventas de mi negocio un 20% en los próximos 12 meses”. 

A partir de este objetivo de rendimiento, establecemos un proceso concreto para lograr ese aumento de ventas en el plazo fijado, “voy a aumentar un 5% el crecimiento de las visitas a mi establecimiento, trabajando el escaparate y desarrollando promociones…”

2. ¿CUÁL ES LA REALIDAD?

Ahora, tendrás que definir con claridad cuál es tu situación actual.

Nuevamente, no es una tarea fácil porque la objetividad absoluta no existe y mucho menos cuando hablamos de “tu criatura”… De modo que tu percepción de la realidad puede verse distorsionada por tus emociones, creencias y opiniones.

Así que, es importante que procures ser lo más imparcial posible y que definas tu situación de una forma descriptiva, sin caer en la autocrítica ni en la alabanza.

Debes evaluar las causas de los problemas más que los síntomas, puedes preguntarte a ti mismo Qué, Cuándo, Dónde, Quién, Cuánto.

Asegúrate de preguntarte también ¿Qué has hecho hasta ahora al respecto? y ¿Con qué resultados?

3. ¿CUÁLES SON LAS OPCIONES?

En esta fase el objetivo no es encontrar la respuesta correcta sino generar una lista con tantas estrategias como sea posible, prima la cantidad sin censura, sin tener en cuenta preferencias, obstáculos, sentido del ridículo, etc.

Es un proceso de lluvia de ideas donde todo vale, lo que en un principio puede resultar absurdo puede ser el germen de ideas importantes… La creatividad es la primera regla.

Por supuesto es muy importante dejar de lado las suposiciones, a veces inconscientes, que frenan las soluciones creativas, “no les va a gustar”, “no se puede hacer”, “será muy caro”, “no seré capaz”, “no tengo tiempo”…

Vamos a verlo con un ejemplo, pongamos que tienes una tienda de Perfumes y Complementos.

Quieres aumentar las visitas, vamos a centrarnos en las acciones que puedes llevar a cabo además del escaparate, publicidad, etc.:

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Podrías hacer un taller “Ponte el pañuelo con estilo”, para enseñar a tus clientes distintas formas de colocarse pañuelos, pashminas, bufandas, etc…

O “No te quedes con las ganas… Aprende a ponerte la pajarita”.

Promocionarlo en Facebook y repartir folletos.

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Salir con unas amigas luciendo tus mejores modelos de sombreros y regalar broches con tu logo o tarjetas de visita.

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Hacer un desfile de paraguas por tu calle y repartir tus tarjetas.

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Promociones llamativas… “Si compras unos guantes te regalamos los calcetines…”

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Poner una modelo en la puerta regalando muestras… (quien dice modelo dice tu prima la del pueblo).

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Alquiler de paraguas para tormentas inesperadas.

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Si compras la bisutería para una boda te prestamos el bolso de fiesta el día del evento.

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Ven por la mañana y te perfumamos.

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Este verano… Corbatas de cinturón.

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Ofertas gancho en la puerta.

En fin… Lo que se te ocurra.

Cuando ya tengas la lista hecha, puedes anotar los beneficios y los costes de cada opción.

Finalmente, queda clasificarlas y seleccionar las más apropiadas.

4. ¿QUÉ HACER?

Llegamos a la fase decisiva, construir un Plan de Acción, para ello puedes contestar a las siguientes preguntas:

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¿Qué vas a hacer? Podrás elegir varias opciones de las planteadas anteriormente o combinar varias en una.

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¿Cuándo lo harás? Además de la fecha de inicio es necesario que establezcas una de finalización o secuencias repetidas.

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¿Esta acción te llevará a tu objetivo?

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¿Qué obstáculos puedes encontrar?

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¿A quién deberías decírselo?

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¿Qué ayuda necesitas?

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¿Cómo y cuándo obtendrás esa ayuda?

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¿Qué más hay que tener en cuenta?

Finalmente, tendrás que evaluar los resultados y hacer adaptaciones, planteándote cómo puedes hacerlo mejor y qué errores has cometido.

¿No estás sol@?

Si trabajas con familia o tienes empleados es muy importante saber motivarlos adecuadamente, tener una cultura de empresa compartida por todos, saber delegar responsabilidades.

Incluirlos en todo este proceso te aportará nuevas perspectivas, ideas, oportunidades y además, todos se sentirán responsables e implicados para alcanzar los objetivos.

Tu Actitud Vital

Para terminar quiero hacer hincapié en lo más importante… Tu actitud.

La fuente de energía más poderosa está en tu interior, trabajar tus habilidades te permitirá reforzar esta energía.

Adquirir o potenciar las cualidades que estimes necesarias, te hará una persona más fuerte, más segura y probablemente más feliz.

Si estás convencido de que eres capaz y quieres avanzar día a día, al final avanzarás.

Para ello es necesario una actitud vital positiva, un espíritu de victoria.

Algunas características de las personas invencibles son las siguientes:

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La resiliencia, es la capacidad que tenemos para afrontar, reaccionar y superar retos que nos producen miedo o ansiedad.

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La introspección, para encontrar los recursos necesarios en nuestro interior.

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El autoconocimiento, el autocontrol y la autonomía, para mantener cierta distancia frente a las situaciones conflictivas.

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Una visión clara de lo que queremos alcanzar.

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La creatividad, para descubrir y crear nuevas opciones.

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La autoconfianza, para aplicar los valores que sostienen nuestra identidad.

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La capacidad de comunicación con otras personas.

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El sentido del humor, un gran aliado, generar un entorno de trabajo divertido y no tomarse la vida tan en serio, aporta muchos beneficios.

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La positividad, que nos permite ver el lado bueno de las cosas.

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La generosidad y la gratitud, para dar lo mejor de nosotros mismos.

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La decisión, el valor para actuar.

Trabajar estas cualidades nos hace “ser” mejores personas y nos ayuda a llegar a dónde queremos.

¡No se puede vencer a quien no se rinde!

La próxima clase es crucial para aprender a construir tu marca, hablamos de Branding o lo que es lo mismo, de la principal defensa ante la competencia de precio, de cómo hacer de tu negocio un imán para atraer clientes y de cómo establecer tus diferencias paso a paso.